A los hombres se les ha enseñado a reprimir su capacidad de cuidar. Esto tiene que cambiar

- Publicado el
- 30 oct 2025
- Publicado por
- MenEngage Alliance
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- 3 minutos
- Tipo de recurso
- Artículo de opinión
Marking International Day of Care and Support, Oswaldo Montoya, Networks Associate at MenEngage Alliance, spoke at the Permanent Council of the Organization of American States (OAS). This article shares his remarks on the importance of strengthening care systems.
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Se dice a menudo que el primer signo de civilización no fue una herramienta ni un arma, sino un fémur humano curado. Un hueso que solo puede sanar si alguien se quedó, protegió, alimentó y cuidó à la persona herida. El cuidado es, quizás, la práctica humana más antigua y duradera.
El cuidado es profundamente humano. Está presente de forma innata en todas las personas, sin importar su género.
Sin embargo, los sistemas patriarcales y económicos han enseñado a los hombres a reprimir esta dimensión, asignando injustamente el cuidado a las mujeres y desvalorizándolo en nuestras economías. Por eso, las mujeres y las niñas realizan más del 76% del trabajo de cuidado no remunerado, lo cual limita sus oportunidades de empleo, educación y liderazgo.
La Alianza MenEngage trabaja a nivel global, regional y nacional para cuestionar las masculinidades patriarcales y promover la justicia de género y social mediante el involucramiento de hombres y niños.
Entendemos el cuidado como un asunto político, económico y relacional — no solo algo que ocurre en lo privado, sino una responsabilidad colectiva.
Watch Oswaldo Montoya’s delivery to the OAS in full (in Spanish), starting at 22 minutes 11 seconds in the recording above.
Nuestro trabajo sobre el cuidado no trata de lograr que los hombres “ayuden más” en casa. Se trata de que los hombres nos transformemos a nosotros mismos y nos convirtamos en agentes de cambio para transformar todas las instituciones y sistemas relacionados con el cuidado. Cuando los hombres transformamos nuestras identidades — incluyendo nuestras creencias y actitudes — comprendemos que cuidar a otras personas (niñas, niños, personas mayores, personas enfermas) es una responsabilidad plenamente compartida, no un favor que hacemos cuando tenemos ganas o tiempo libre.
Nuestro trabajo en torno al cuidado se refleja en tres áreas clave: incidencia, construcción de alianzas y trabajo directo con hombres.
En cuanto à la incidencia en espacios de política global y regional, los miembros de MenEngage han contribuido a (entre otras acciones):
- Incidencia en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) de las Naciones Unidas,
- Aportes al Grupo de Trabajo sobre la Discriminación contra Mujeres y Niñas de la ONU,
- Incidencia a nivel regional para la inversión pública en sistemas universales de cuidado y licencias parentales equitativas por género,
- Colaboración en una serie de eventos organizados por ONU Mujeres sobre masculinidades y cuidado.
En cuanto al fortalecimiento de alianzas con movimientos feministas, hemos trabajado de manera intencional en solidaridad con los movimientos feministas por el cuidado. Nuestro papel es amplificar esta agenda aportando una perspectiva crítica sobre los hombres y las masculinidades.
Hemos estado apoyando a los hombres para que se reconozcan a sí mismos como cuidadores. A través de campañas, talleres y formaciones, desafiamos la idea de que cuidar es “poco masculino” y ofrecemos modelos alternativos de masculinidad basados en la empatía, el servicio y la reciprocidad.
MenEngage es miembro fundador de la Campaña MenCare, que apoya a hombres, padres y cuidadores, demostrando que los hombres tienen la capacidad de compartir plenamente tanto la alegría como la carga del cuidado de otras personas.
También estamos lanzando una iniciativa centrada en trabajar con hombres en posiciones de poder político, para promover su compromiso con la igualdad de género, incluso en el ámbito del cuidado.
Como lo han afirmado la OIT y las Naciones Unidas, el cuidado no remunerado debe ser reconocido, reducido y redistribuido. Y creemos que los hombres tienen un papel crucial que desempeñar en esta transformación.
Trabajamos por un mundo en el que los hombres abracen el cuidado como una forma de poder — un poder basado no en la dominación, sino en la conexión.
Llamamos a los gobiernos, à la sociedad civil y al sector privado a comprometerse a crear e implementar sistemas y políticas nacionales de cuidado, y como parte de esto:
- Invertir en infraestructura y servicios de cuidado (en educación, salud y trabajo social),
- Implementar políticas de licencia parental con un enfoque transformador de género,
- Promover la participación de los hombres en el cuidado, desde la educación inicial hasta campañas nacionales,
- Involucrar a hombres y niños en la eliminación de normas dañinas que los desconectan de su potencial como cuidadores.