El giro personal-político de la Alianza MenEngage

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Feministas de los años ‘60 popularizaron la frase famosa “lo personal es político”. Más de medio siglo más tarde, sigue siendo uno de los pilares básicos del discurso activista, y uno que sigue inspirando a los que trabajan por la igualdad de género y las derechos de las mujeres. Para aquellxs de nosotrxs que trabajamos para involucrar a los hombres y niños en este trabajo, es un momento crucial para preguntarnos cómo podemos hacer lo personal político.

Es una frase sencilla, pero ¿qué significa ‘lo personal es político’ para quienes trabajan para involucrar a los hombres y niños en la justicia de género y las derechos de las mujeres? Eso fue, para mí, una pregunta clave que me llamó la atención durante la reunión estratégica global de la Alianza MenEngage, que se realizó en Santiago, Chile en agosto de 2018. Reunió a más de 30 miembros del consejo global y las redes regionales para discutir, desafiar y fortalecer nuestro trabajo alrededor del mundo, como organizaciones individuos y también como una alianza.

Quisiera destacar la diversidad de experiencias compartidas desde alrededor del mundo, con un objetivo común, las ganas de luchar por la igualdad de género. Los aportes de los y las participantes de la reunión me genera la sensación de que estamos en esto juntxs y que cada vez somos más fuertes.Tras las discusiones y acuerdos, las exposiciones del trabajo realizado y los planes a futuro, me alegra mucho el giro político que está tomando la Alianza MenEngage.

Discusiones durante la reunión revelaron un gran interés en abogacía y la creación de grupos de trabajo en cada región que tengan en cuenta las diferentes necesidades y capacidades de las regiones. Estos pasos hacia la acción colectiva reflejan el giro político de la Alianza. Pero, basando esto en lo personal, la reunión también fue una plataforma para la auto-reflexión en torno a desarrollar una política sobre acoso sexual para la Alianza, reconociendo que estos casos también ocurren en nuestras propias organizaciones y redes. Tenemos que responder desde una perspectiva consecuente a nuestros ideales.

Respondiendo al retroceso (backlash) político  

La razón por la que creo que MenEngage está tomando un giro político es nuestra voz más activa en los grandes debates actuales, como la violencia de género y el acoso sexual en nuestros propios espacios, Pero lo que creo que es realmente importante, es mostrar cómo la masculinidad, en su peores manifestaciones, está resistiendo el progreso en todo el mundo. Lamentablemente, podemos ver esto en América Latina en estos días, el conflicto en Nicaragua es desgarrador, en donde un autoproclamado gobierno de  “izquierda” está reprimiendo a su propio pueblo. Por otra parte, los gobiernos de derecha en nuestros países se están fortaleciendo – la elección de un presidente de la extrema derecha en Brasil es un ejemplo muy preocupante. Debemos hacer algo para contrarrestar esta tendencia. Una manera en que podemos hacer esto es desarrollar un plan de emergencias y un protocolo de respuesta para apoyar a nuestros miembros en los peores casos de la opresión y la misoginia. Planes para desarrollar un protocolo de respuesta fueron puestos en marcha durante la reunión estratégica global y, para mí, eso es una parte extremadamente importante del giro político de la red. Tenemos que apoyar a nuestros comunidades y estar allí para los que están luchando.

El trabajo en abogacía (advocacy) y la incidencia política que podemos lograr desde las regiones me llena de motivación. En Latinoamérica se ha trabajado por lograr mayor corresponsabilidad de los varones en la crianza, por un lado, se han hecho estudios como “El Estado de los Padres en Latinoamérica y el Caribe” que muestra la realidad de nuestros países, pero además se ha logrado poner este tema en las discusiones de políticas públicas, logrando aumentar los días de licencia postnatal masculina en varios de nuestros países; logrando instalar la importancia de la corresponsabilidad en nuestros países y dejar de responsabilizar exclusivamente a las mujeres de las labores de cuidado. Asimismo, hemos generado talleres para el personal de salud en torno a la corresponsabilidad y la participación activa de los padres en el proceso de crianza. Por otro lado, hemos estado firmemente apoyando las luchas del movimiento feminista (#NiUnaMenos, aborto libre) y del movimiento LGBTIQ+, tratando de llevar el mensaje a los varones sobre cómo estos cambios benefician a toda la población.

Pasos pequeños pero poderosos acerca de la rendición de cuentas

Por supuesto que son importantes las reflexiones personales y el constante cuestionamiento que debemos establecer como práctica en nuestros espacios, para ello el trabajo en rendición de cuentas que se está realizando me parece fundamental. Poder crear un espacio seguro para hablar de esto y cómo tenemos que estar consciente de nuestro privilegio y la manera en que lo estamos usando es un gran paso. Otro paso importante para la Alianza es relevar la importancia de la interseccionalidad, y asegurarnos que no es solamente una palabra utilizada para ser políticamente correcto, sino que es aplicable en la práctica. Transitamos entre espacios privilegiados y no privilegiados cada día, estar consciente de esto y utilizarlo para crear espacios más igualitarios es crucial.  Yo creo que estamos dando pequeños pasos a este respecto, pero que son poderosos. Sin embargo, tenemos que continuar estableciendo una mejor comunicación con las organizaciones de mujeres u otras organizaciones de justicia social, para evitar la competencia y construir confianza. Tenemos que estar consciente de que trabajar con hombres y niños puede ser utilizado como una cortina de humo para acciones patriarcales y misóginas, como lo hecho por el movimiento de “derechos del hombre”. De esa forma, tener el manual de capacitación para la rendición de cuentas de la Alianza MenEngage es importante. Trabajar con el manual a través de talleres es fundamental, pero tener una reflexión real y consciencia de nuestros actos es lo que va a hacer la diferencia.

Pero ¿es suficiente sólo enfocarnos en lo personal? Por cierto, queda mucho por hacer en este tema, es necesario el cuestionamiento de privilegios que debemos realizar e instaurar como práctica entre varones y entre todos y todas dentro del movimiento. De esta manera, el giro a lo político invita a cuestionar los privilegios patriarcales y actuar para remover las estructuras que consolidan las desigualdades y exigir a las autoridades actuar para impactar en el nivel personal, precísamente a través del desmantelamiento de estas estructuras.

Pamela Saavedra Castro es socióloga e investigadora de hombres y masculinidades, especializándose en particular en hombres jóvenes y en su socialización de género. Actualmente, está haciendo una maestría en estudios de género en Lima, Perú. Trabaja en EME (Masculinidades y Equidad de Género), una ONG chilena dedicada a la investigación y la intervención psicosocial con hombres y equidad de género, y que implementa campañas globales como Lazo Blanco y MenCare.

 

Woman being interviewed by film crew in bright outdoor surroundings

The personal-political turn of MenEngage Alliance

Feminists in the 1960’s famously popularised the phrase, “the personal is political”. More than half a century later, it remains a staple of activist discourse, and one that continues to inspire those who work for gender equality and women’s rights. For those of us working to engage men and boys in this work, it is a pivotal moment to ask ourselves how we can make the personal political.

It is a simple phrase, but what does ‘the personal is political’ mean for those working to engage men and boys in gender justice and women’s rights? This was, for me, a key question that stood out at the MenEngage Alliance global strategy meeting, held in Santiago, Chile in August 2018. The meeting brought together 30 members from the global board and across the regional networks to discuss, challenge, and strengthen our work around the world, both as individual organisations and as an Alliance.

What stood out was the diversity of experiences shared from around the world, all with a common goal – achieving gender equality. The contributions of participants at the meeting gave me the feeling that we’re in this together – and that we’re getting stronger together. After all the discussions, agreements, presentations of members’ work, and plans for the future, I am pleased with the political turn that the MenEngage Alliance is taking.

Discussions at the meeting revealed  a huge interest in advocacy work, and creating advocacy working groups in every region to keep in mind each region’s different contexts, needs and capacities. These steps towards collective action reflect the political turn of the Alliance. Yet, grounding this in the personal, the meeting was also a platform for self-reflection on the network’s own sexual misconduct policy, acknowledging the fact that cases of misconduct can occur in our own organizations and networks. We must take responsibility from a perspective consistent with our ideals.

Responding to backlash

A big part of why I see MenEngage Alliance as taking a political turn is our more active voice in challenging gender-based violence and sexual harassment inside our own spaces. But what I think is really important is addressing how masculinity – in some of its worst forms – is resisting progress around the world. Sadly, we see this prominently in Latin America, such as in the heart-breaking conflict in Nicaragua in which a self-proclaimed “leftist” government is repressing its own people. On the other hand, right-wing governments in our countries are getting stronger – the election of a far-right president in Brazil being one very concerning example. We must do something to counteract this trend. One way we can do this is by developing an emergency preparedness plan and response protocol to the most acute instances of oppression and misogyny. Plans to develop such a response protocol were set in motion at the global strategy meeting and – in my mind – that is an extremely important part of the network’s political turn. We have to stand up for our communities and be there for those who are struggling.

The advocacy work that is being done globally and the political advocacy that we can achieve in the regions is a great motivation for me. In Latin America, we have had some advocacy success in achieving greater co-responsibility of fathers. Studies have been done at a regional level such as the “State of the World’s Fathers: Latin America and the Caribbean” that highlight the reality in our region and have been able to bring this topic into political discussions and contribute to increased parental leave for fathers in several countries in the region. These efforts have managed to highlight the importance of co-responsibility in the region, moving away from the idea that women are solely responsible for care work and contributing to their economic empowerment. Likewise, we have generated workshops for health personnel around co-responsibility and the importance of active participation of fathers in the parenting process. On the other hand, we have been strongly supporting the struggle of the feminist movement (#NiUnaMenos, abortion rights) and the LGBTIQ+ movement, trying to get the message across to men and show them how these changes benefit the entire population.

 

Small but powerful steps on accountability

Of course, personal reflection and constant questioning are important and we must establish this as a practice in all our spaces. In order to do this, the Alliance’s accountability work seems fundamental. Creating safe spaces to talk about this and how we have to be aware of our own privilege is a really big step. A further important step for the Alliance will be elevating the importance of intersectionality and ensuring this is practically applied and is not just a word used to be politically correct. We transit between privileged and unprivileged spaces every day and being aware of this and using it to create more equal spaces is crucial. I believe that we are taking baby steps in this matter, but that they are powerful. Nevertheless, we must continue to establish better communication with other organizations working towards gender justice in order to avoid competition and build trust. We must be aware that working with men and boys can be used to create a smokescreen for patriarchal and misogynist actions such as by “men’s rights” groups. In this way, promoting the MenEngage Alliance accountability toolkit is important. Working with the toolkit through workshops is fundamental but really reflecting and being aware of our own acts is what is going to make the difference.

But is it enough just to focus on the personal? Certainly, there are a lot of things to be done on the issue of accountability – it’s necessary to question our privileges and establish this as a practice among men and everyone in the movement. In this way, the political turn invites us to question patriarchal privileges and act to eliminate the structures that consolidate inequalities and demand that the authorities take action to impact the personal, precisely through the dismantling of these structures.

Pamela Saavedra Castro is a sociologist and researcher of men and masculinities, specializing in particular in young men and their gender socialization. Currently, she’s studying for a masters degree in Gender Studies in Lima, Peru. She works at EME (Masculinities and Gender Equality), a Chilean NGO that researches masculinities, implements gender transformative programming with men and boys for gender equality and implements global campaigns such as the White Ribbon campaign and the MenCare campaign.

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